Los cuadros, un gran reto en nuestras casas

Los cuadros son elementos que visten las paredes, aportan personalidad y proporcionan un recurso destacado entre los diferentes elementos de la decoración. Son útiles para reforzar el estilo decorativo y ayudan a crear efectos visuales.

 Existen una serie de elementos que debemos analizar antes de colgar un cuadro:

  • Combinar con el espacio: En primer lugar debemos tener en cuenta que el motivo, la forma y el tamaño del cuadro, debe entonar con el espacio donde se ubicará.
  • La altura: Como norma general será a la altura de la vista, que en promedio se calcula a 1.65 metros.
  • La proporción: Si lo vamos a ubicar encima de un mueble, por ejemplo, encima de una cama o mesa, su longitud no debe exceder la del mueble.

DISTINTAS MANERAS DE UBICARLOS

  • Cuadro único: Por lo general son cuadros de grandes dimensiones y será el protagonista principal del espacio. Aquí es muy importante que "le sobre pared" en sus alrededores para no ahogar la obra. También hay que alejar la idea de nuestra cabeza, la simetría, los cuadros pueden estar a un lado o a otro, no siempre en el centro.

  • Diversos cuadros: Aquí entra a jugar un papel muy importante, la composición que logremos, porque es válido que sean del mismo estilo y técnica o tan diferentes el uno del otro, que crean un marcado contraste en formas, estilos y colores. Cuanto menor sea su tamaño, menor será la distancia que dejaremos entre ellos. En ambientes reducidos y angostos, disposición vertical; en espacios grandes y bien iluminados, horizontal; en pasillos largos y estrechos, en hilera.

  • Sobre estanterías, muebles o sobre chimeneas: Acentúa la composición horizontal y los podemos cambiar de sitios fácilmente. Además de ser una tendecia actual, podemos lograr composiciones interesantes jugando con la profundidad.

  • En un nicho: Es el efecto contrario al anterior y aquí juega un papel muy importante, la luz, que debe ser enfocada a lo largo de nicho y no dirigida sobre los cuadros.

  • Sobre estructuras flotantes: Pueden ser estructuras de madera o metálicas. Los cuadros se sujetan con pinzas y pueden ser cambiadas fácilmente.

  • Con la cuelga expuesta: Aquí la cuelga hace parte de la decoración.

  • Con varillas o hilos de nylon, tipo galería: Es un sistema más costoso, pero permite cambiar con facilidad y la mayoría de las veces se consiguen con la luz dirigida e incorporada al riel.

Y AHORA ¿DÓNDE LOS PUEDO UBICAR?

  • En la biblioteca: Resulta una composición muy original y llena de color.

  • En el suelo: Es una tendencia de estilo nórdico y muy actual, generalmente son monocomáticos.

  • En los baños y cocinas: Sitios nunca antes pensados y llenos de elementos, que al añadirles cuadros crean fantásticas composiciones.

  • Cuadros jardín: Cuadros verdes con plantas vivas en espacios interiores, dan calidez y son de fácil mantenimiento. Se encuentran en el mercado y con la estructura adecuada para sembrarlos.

 

Y para finalizar, la regla de oro: "No hay nada más antiestético que un cuadro torcido". 

 

 

Etiquetas: Marta Roldán

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